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Domingo 18 de Noviembre 2018 00:00:00

Así es como la infantería de Marina localiza y neutraliza artefactos explosivos


Tiene Armada protocolo para el control de artefactos peligrosos
Crédito: Foto: Especial, ,

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16 de Octubre 2017
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Luego de recibir la llamada anónima sobre amenaza de una bomba, elementos de la Infantería de Marina, asignados al equipo de Búsqueda, Localización y Neutralización de Artefactos Explosivos (Blonae), se trasladan a las Instalaciones Logísticas de la Secretaría de Marina (Semar), ubicadas en avenida Canal de San Juan y avenida Tezontle.

Los infantes de Marina se trasladan en tres vehículos, con códigos de emergencia; uno de ellos, remolca un pesado contenedor con dos cilindros (uno externo y uno interno) de tres pulgadas y media de espesor de acero cada uno, capaces de soportar la detonación de un kilogramo de TNT (Trinitrotolueno).

Se trata de un simulacro de adiestramiento y preparación. Al llegar al punto, los 10 integrantes del equipo Blonae instalan su centro de control y preparan su equipo –entre ellos los trajes contra explosivos–, los acompaña un binomio canino de la Armada de México.

De inmediato comienza la búsqueda del artefacto explosivo. Un elemento denominado “el buscador”, ataviado con un traje especial antiexplosión nivel 3, es el encargado de localizar el explosivo, una maleta color naranja.

Un vez localizado, el binomio canino confirma que el artefacto es una amenaza. “Sipre”, un ejemplar de la raza pastor belga, miel con negro, localiza el objeto y se sienta.

El manejador canino del cuartel general de Infantería de Marina explica que estos canes son entrenados desde los tres meses de edad, cuando inicia su socialización, y después de uno o dos años los perros inician en operativos reales.

“Se sienta porque trabaja con artefactos explosivos. No puede llegar a tocar nada, entonces su marcaje es simplemente llegar, olfatear, y sentarse”, explica.

Una vez confirmado, “el buscador”, regresa al control de mando, explica la situación y el comandante del equipo, ordena que otro elemento de infantería denominado “el neutralizador”, analice el artefacto.

“El neutralizador” porta un traje de asbesto y recubrimiento de kevlar, con un peso de 40 kilos, el técnico especialista en informática y explosivos.

“Este es un traje con controles. El casco tiene un sistema de ventilación con el que puedo controlarlo. El traje en sí también tiene un sistema de comunicación, con él puedo mantener la comunicación directa con el puesto de control para poder solventar o librar alguna eventualidad”, detalla el técnico.

Acerca un equipo de rayos X para analizar el interior de la maleta donde está el explosivo. Una vez analizado, con un bastón de más de dos metros y un gancho toma el artefacto; lo saca de entre dos automóviles, y lo lleva a un punto seguro.

Ahí, un robot operado a control remoto desde el centro de mando toma con sus pinzas el artefacto, sube por una rampa y lo deposita en el interior del contenedor, para ser trasladado a un lugar seguro.

“De hecho, el robot cuenta con varias cámaras, una con la que manipula la pinza, otra donde lo conduce, sepa para dónde va y una cámara BTZ 360, para ver el entorno y si hay objetos extraños”, explica el teniente Germán Villegas del equipo Blonae.

En ocasiones, cuando el artefacto no representa tanto peligro es detonado en el contenedor.

“Le ponemos una carga de neutralización al artefacto, con el cual personal nuestro la va a irrumpir, como vamos a dar las órdenes de que vamos a hacer neutralización”.

De repente se escucha un grito: “¡Fuego en el hoyo, fuego en el hoyo, fuego en el hoyo!”. Se escucha una fuerte explosión. El artefacto fue destruido y sus restos serán analizados para conocer sus componentes.

“El equipo fue creado por los atentados de grupos subversivos y otros grupos que se ha visto a nivel mundial para prevenir cualquier tipo de amenazas”, recuerda, “todo el personal tiene conocimiento de todo el equipo y de la forma de utilizarlo. Unos tienen mayor experiencia sobre artefactos radiológicos, para entender mejor la amenaza”.

Los 10 militares tienen amplios conocimientos en electrónica, química, compuestos químicos, electricidad y explosivos, incluso conocen variantes como las llamadas “bombas sucias”, artefactos explosivos, que van aunados con químicos, bacteriológicos, radiológicos o nucleares.

“El Blonae está capacitado y cuenta con el equipamiento especial para atender ese tipo de amenazas”, dijo.

En septiembre, el equipo Blonae atendió una emergencia química por el derramamiento de mercurio en instalaciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, lo que representaba un foco de contaminación.

“Ayudamos a recolectar el mercurio junto con la autoridad local que en este caso fueron bomberos de la Ciudad de México, especializados también en áreas químicas, radiológicas y bacteriológicas; levantamos el material y ellos se lo llevaron a resguardar a un lugar donde se tienen materiales peligrosos”.

Por Guillermo Espinosa

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