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Opinión

De mal en peor

Querétaro

Foto: Índigo

De Oficio Reportero | 

POR: RAÚL SÁNCHEZ CARRILLO

Pareciera que en este interminable túnel de violencia que vive México, ya sea por el narco, por los asaltos en colectivas, a transeúntes, por lo agitado ambiente en marchas que son de vandalismo, ahora, el reflejo de la omisión de las autoridades para aplicar la ley y terminar de una vez por todas con la ilusión de no actuar para acabar con la impunidad, la ola de barbarie ya tocó al futbol.

Y fue en el estadio Corregidora de Querétaro en donde se enfrentaban los locales contra el Atlas, para a medio partido, un turba de delincuentes arremetió contra la barra de los Gallos Blancos,  desatando una batalla campal que de las gradas alcanzó la cancha en la que familias, si padres con niños corrieron buscando salirse de la escalada de golpes con tubos, con piedras , a cinturonazos golpes patadas y aventando hasta los refrigeradores de cerveza en las gradas.

Los lesionados fueron cayendo ensangrentados mientras eran golpeados, una, otra y otra vez, hasta dejarlos como bultos ensangrentados de la cabeza y la cara. En las tomas de video se aprecian cuerpos inamovibles,  a los que se les quitaba del bolsillo trasero, celulares.

Como olas humanas, los grupos enfrentados corrían de un lado al otro ya en la cancha. La policía mientras hablaba por celulares mientras que a sus espaldas pasaban corriendo agresores y agredidos.

El espectáculo más vergonzoso que se haya visto en el juego del hombre. En donde familias acuden a apoyar a su equipo y que muchas de ellas narran el horror que vivieron para salvar a sus hijos y a ellos mismos de la golpiza generalizada que se dio en el estadio queretano.

Sobran las declaraciones de que si sólo fueron 27 heridos y ningún muerto todavía. Que se procederá contra los responsables. Que ya hay carpetas de investigación. Que no habrá impunidad. Que bla, bla, bla bla.

No se trató de una riña por la pasión por porras de cada equipo, no. 

No ocurrió al terminar el partido, no.

Fue a medio partido. Mientras los jugadores intentaban notar goles.

Pareció planeado y salido de control.

La vergüenza, el estupor social y la condena a esos hechos tienen que presentar responsables, detenidos, responsabilizar a quienes no previnieron con suficiente policía, a quienes no pidieron refuerzos, a los que tienen bajo su responsabilidad cuidar la seguridad de esos eventos.

Ya hemos visto balaceras en concierto musicales. En palenques. 

Ahora en espectáculos deportivos.

Abrazos y no balazos. Violencia no acaba con más violencia. No caeremos en provocaciones. Se llegará al fondo de las investigaciones. Nos quieren atacar por que no aceptan la transformación. Seré responsable pero no culpable.

Y así, faltaría espacio para reproducir frases, mientras que el espacio de la paz social se hace mas pequeño.

sanchezcarrillo.tv

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