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Alfredo Albíter Sánchez
12 de Ene 2021

El Pico del Pollo

Nada de claves secretas

Por supuesto que no se desperdicia, tiempo, dinero o esfuerzo, son tiros de precisión cuyo fin es mover el ego, resaltan la pertenencia de un grupo y explota la adrenalina que genera retar al peligro para al cabo de horas salir airoso…
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El Pico del Pollo |

 Por: Alfredo Albíter Sánchez

Es cierto que en plena pandemia pillaron a un bar en pleno centro de la capital mexiquense valiéndoles gorro el semáforo epidemiológico en rojo, las restricciones que ello significa, el llamado de la autoridad y todo lo que se junte en media hora.

Para ellos, dueños, gerentes, encargados o como se le quiera llamar, la idea de dejar entrar con contraseña fue “la onda”, pensaron que se trataba del gran negocio y no le aunque después se presentaran casos positivos, pues mediante el control de entrada podrían saber quién o quiénes asistieron y si entre ellos había contagios.

Sólo se les olvidó un pequeño detalle, “un ardido” indiscreto “chivateó” y adiós negocio…

Esta es una de las historias conocidas o mejor aún, uno de tantos negocios que se cebó a la mera hora. Y como de casi todo se aprende, surgieron variantes que ahora son utilizadas para armar tremendas fiestas de hasta dos o tres días, todo depende del aguante del respetable. Por supuesto, los márgenes de error para ser descubiertos se han ido al mínimo y la novedad, novedosa, documentos en donde se deslinda a propietarios del lugar ante la eventualidad de un posible contagio o deceso…

Claro, ya no se trata de abrir el espacio a cualquiera. Los candidatos son “colados” dos o tres veces, en algunos casos hasta sus relaciones personales son investigadas. Los riesgos son minimizados por las medidas de seguridad y el costo de admisión es alto, con la garantía de consumo que se mide en miles y no en cientos.

Por supuesto que no se desperdicia, tiempo, dinero o esfuerzo, son tiros de precisión cuyo fin es mover el ego, resaltan la pertenencia de un grupo y explota la adrenalina que genera retar al peligro para al cabo de horas salir airoso…

El tema, decía, va más allá de una contraseña, pues para hacer traslados hacia el “punto” se cita en diversos sitios de la ciudad, son despojados de celulares o cualquier medio que signifique comunicación y la salida es, forzosamente, en masa.

Vaya, todos los que entraron salen y son “puestos” en un lugar de fácil acceso, pero diferente a donde se les recogió. Por supuesto, cuentan con “halcones” que vigilan, pasan información e incluso se mezclan entre los fiesteros. Parece de película, desgraciadamente no lo es.

La rabadilla del Pollo

Pollos en el tejado me dicen que la calma “chicha” en el ambiente político sólo puede estar presagiando algo. Los que hoy vemos en un lado pronto los veremos en el otro, cuando les den a conocer el “en ésta no se puede, pero aguanta a la otra”. Parecería ser una película que se ha visto hasta el cansancio, pero pues, mientras el público no deje de aplaudir, los “grillos” no dejarán de hacer la rutina que tanto gusta al respetable. “Me voy, pero me llevo mis 200 mil o más votos. Habrá en donde sí los valoren”. Ya puntualizaremos en este tema. Por hoy cierro pico. Shalom. Mi correo es: [email protected]

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