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Miércoles 07 de Diciembre 2022

Nuestra Señora de Filermo

Nuestra Señora de Filermo
 

Otra copia del icono se venera en la basílica de Santa María de los Ángeles, en Asís, a donde acuden los Caballeros de Malta el 8 de septiembre de cada año en peregrinación para venerar el icono de su Santa Patrona.


Roberto O’Farrill Corona

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“Nuestra Señora de Filermo”

En la iglesia de san Jacinto, en San Ángel, ciudad de México, a mediados del siglo XX Caballeros de la Orden de Malta, residentes en la zona, decoraron la capilla lateral con motivos referentes a su Orden: el altar de cantera con cruces de Malta labradas, cruces melitenses en las pechinas de la cúpula y en las lámparas laterales, y al centro del retablo una copia fiel del icono de la Virgen de Filermo, santa Patrona de la Orden.

Otra copia del icono se venera en la basílica de Santa María de los Ángeles, en Asís, a donde acuden los Caballeros de Malta el 8 de septiembre de cada año en peregrinación para venerar el icono de su Santa Patrona.

El icono original fue escrito en un tablón de madera de 44 x 36 centímetros que presenta el rostro y los hombros de la Virgen María ataviada con una túnica verde y cubierta por un omophorion de color rojo.

Atribuido a la mano del apóstol San Lucas, el icono llegó a la isla de Rodas de manera milagrosa, flotando sobre las aguas del mar en tiempos del emperador de Bizancio León III (717-741), como asegura un documento del Gran Maestre de la Orden de Malta del año 1497.

En 1271, tras la caída de su fortaleza del Crac en Homs, Siria, los Caballeros se vieron obligados a abandonar el último bastión de la cristiandad en oriente y en 1309 tomaron posesión de Rodas donde encontraron el icono de la Virgen, lo entronizaron en su capilla monacal y la tomaron como su santa Patrona bajo la advocación de la Virgen Tehetokos Philermon. Por la invasión musulmana de 1522, los Caballeros tuvieron que salir de la isla el 1 de enero de 1523. Allí comenzaba un largo peregrinar del sagrado icono, pues los Caballeros lo llevaron consigo durante los ocho años que estuvieron sin territorio, a Mesinna, Nápoles, Civitavecchia, Viterbo, Niza, Villafranca y posteriormente a Malta, isla cedida a la Orden melitense por el emperador Carlos I.

Tras el asedio otomano de 1565, gracias a la victoria de su Gran Maestre, Jean Parisot de La Valette, la Orden vivió dos siglos de esplendor en los que edificaron la ciudad de La Valetta con su nueva catedral dedicada a su Santo Patrono san Juan Bautista, catedral en la que fue entronizado el venerado icono y embellecido con la cruz de ocho puntas colocada, a manera de resplandor, en torno a la imagen de la Virgen María y su vestimenta cubierta con oro y joyas preciosas.

En 1789, durante su incursión a Egipto, Napoleón se hizo de la isla de Malta así como de todas las pertenencias y riquezas de la Orden, incluidos los finos ornamentos del icono de la Virgen de Filermo, y exigió a los Caballeros abandonar su isla, pero gracias al celo del Gran Maestre Fra Ferdinand von Hompesch, el icono pudo ser rescatado y llevado a Trieste y de allí a Roma donde permaneció con los Caballeros en su exilio y de donde fue sacado en 1799 para entregarlo al zar Pablo I, nuevo Gran Maestre de la Orden, quien lo instaló en una iglesia de Gàtchina y luego en el palacio de Invierno de San Petersburgo, nuevamente recubierto con oro y joyas, donde permaneció hasta 1917 cuando con el estallido de la revolución bolchevique fue trasladado al Kremlin de donde salió para Estonia y luego a Copenhague para ser confiado a María Fiódorovna Románova, zarina madre refugiada en Dinamarca, quien antes de morir lo confió a sus hijas quienes a su vez lo entregaron al Sínodo de obispos de la iglesia ortodoxa rusa fuera de Rusia. Los obispos lo entregaron en resguardo al rey Alejandro I de Yugoslavia, quien lo conservó en el Palacio Real de Dedinje, Belgrado, de donde desapareció en 1941 en el bombardeo alemán.

El icono fue redescubierto en 1997 gracias al empeño de la investigadora italiana Giovannella Bertè Ferraris di Celle, quien escribiendo un libro sobre el icono supo por sus investigaciones en monasterios ortodoxos que el icono se encontraba en un monasterio de Yugoslavia, como lo confirmó el metropolita de Belgrado asegurando su presencia en un museo de la ciudad de Cetinje, capital de la República de Montenegro.

En 2004, el Gran Maestre de la Orden de Malta, Fra Andrew Bertie, el Soberano Consejo de la Orden y varios caballeros profesos acudieron a Cetinje a venerar el sagrado icono de Nuestra Señora de Filermo, su Santa Patrona reencontrada providencialmente.

¿Será posible que Montenegro muestre nobleza y regrese el icono a sus propietarios originales luego de tan agitado peregrinaje por el mundo…?

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