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Redacción
01 de Abr 2020

Cadáveres apilados en hospitales y casas en Ecuador

La situación más difícil se vive en Guayaquil, con la mayoría de los casos que se han confirmado de Covid-19.
Ecuador

Ecuador es el segundo país de América Latina con mayor número de muertos por coronavirus, solo después de Brasil.

Hasta este martes 31 de marzo, las autoridades ecuatorianas han informado de la muerte de 75 personas por esta pandemia; mientras que en Brasil se han registrado 201.

Sin embargo, en promedio por personas, Ecuador sería el primero de la región más afectado, puesto que, en comparación con Brasil, este país, con poco más de 17 millones de habitantes, tiene 12 veces menos población que el gigante sudamericano (más de 209 millones); asimismo, su territorio es 30 veces más pequeño.

Una fosa común

En Ecuador rige un “estado de excepción” que, entre otras cosas, suspendió la “libertad de reunión”, para frenar la propagación del coronavirus en el país. Por ende, están prohibidos los velorios de cualquier fallecido, sea por coronavirus o no.

Pero, además, las autoridades establecieron el “Protocolo para la manipulación y disposición final de cadáveres con antecedente y presunción de covid-19”, del cual hay dos versiones, uno para los casos de fallecimientos en centros hospitalarios y otro para los muertos que se producen fuera de esos lugares.

Entre otras cosas, esos protocolos establecen que:

  • Dos familiares del primer grado de consanguinidad y/o primer grado de afinidad pueden despedir el cadáver sin que haya contacto físico y solo se permitirá 5 minutos de estancia.
  • El cadáver se deberá envolver en la sábana o tela antifluidos en su totalidad sin retirar catéteres, sondas o tubos que puedan contener los fluidos. Luego se introduce en la bolsa para cadáveres.
  • El cadáver deberá ser cremado, aunque también existe la posibilidad de inhumarlo, pero sin ser velado.

El pasado 27 de marzo, Gustavo Zúñiga, director de Aseo Cantonal y Mercado del Municipio de Guayaquil, la urbe con más casos de coronavirus en Ecuador, confirmó una noticia que días anteriores había adelantado el vicepresidente del país, Otto Sonnenholzner, acerca de la construcción de una fosa común en un cementerio de esa ciudad para inhumar a los cuerpos de personas que hubiesen fallecido por coronavirus.

Zúñiga señaló que, una vez sea cerrada la fosa, se levantará en su exterior un mausoleo en honor a las víctimas de esta pandemia.

Este lunes, el presidente Lenín Moreno informó que ya iniciaron los trabajos para que los fallecidos en Guayaquil “tengan el entierro digno que merecen, en un camposanto”.

Cadáveres apilados

Familiares y conocidos de fallecidos, así como algunos medios locales, han denunciado que muchos cadáveres permanecen apilados en hospitales públicos y en clínicas privadas de Guayaquil.

ADVERTENCIA: LAS SIGUIENTES IMÁGENES PUEDEN HERIR SU SENSIBILIDAD

Un grupo de familiares de una mujer de Guayaquil denunció que su cuerpo desapareció de la clínica privada donde falleció el pasado viernes.

Una de sus nietas señaló que en el centro de salud “nadie da una respuesta”. Además, publicó un video captado por otro de los nietos en el momento de la búsqueda en la parte trasera de la clínica, en el que se dirige a una un camión tipo cava, donde se pueden observar varios cadáveres apilados en el auto.

Apenas este lunes, tres días después del fallecimiento, uno de los familiares informó que lograron encontrar el cadáver.

Prueba de coronavirus negada

Familiares y conocidos de muertos han denunciado que, previo al fallecimiento, a algunas de esas víctimas les fue negada la atención y la realización de la prueba para determinar si habían contraído el coronavirus.

Entre esas víctimas está el periodista Víctor Hugo Peña Black, extrabajador de un canal de televisión local, quien fue enviado a su casa sin previamente hacerle la prueba de coronavirus y falleció dos días después, denunció su tío Jorge Black.

En las afueras de los cementerios de Guayaquil, como Jardines de Esperanza y Ángel María Canals, familiares hacen fila para acceder a la cremación o inhumación de los cadáveres. Según un reporte del diario Expreso, muchas de las personas apostadas en las largas colas denunciaron que sus allegados murieron con síntomas de coronavirus, pero nunca pudieron acceder a una prueba para confirmarlo o descartarlo.

Problema para recoger cadáveres

Debido a la restricción de movilización que existe en el país y la prohibición de hacer velorios, familiares de personas que han fallecido en sus domicilios están obligados a llamar a las autoridades, específicamente al ECU911, para la recolección de los cadáveres.

Sin embargo, la emergencia sanitaria ha complicado esa recolección. Algunos familiares han intentado llamar la atención de las autoridades a través de las redes sociales para que acudan a sus domicilios a levantar los cadáveres, debido al caso omiso que han hecho en el ECU911 o que, aunque han sido atendidos vía telefónica, aún no llegan los funcionarios al domicilio.

Otro caso fue reportado por el diario Extra. A ese medio escribió una mujer, identificada como Clarisa Tumbaco Banchón, y denunció que 15 horas después del fallecimiento de su padre en su domicilio seguía intentado llamar al ECU911 y no tenía respuesta. Antes de la muerte del hombre, llamaron al 171, el número habilitado por el Gobierno para comunicarse en caso de presentar síntomas del coronavirus, pero fue infructuoso.

Otra persona publicó un video en el que se observa el cadáver de una persona en una acera. El denunciante señala que se trata de su hermano y que los funcionarios que llegaron al lugar le informaron que podría permanecer un día más en el sitio, debido a la falta de vehículos para recogerlo.

ADVERTENCIA: LAS SIGUIENTES IMÁGENES PUEDEN HERIR SU SENSIBILIDAD

La denuncia también la hizo pública la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, quien señaló que “no van a recoger los cadáveres de personas que por COVID-19 o por cualquier otra razón han fallecido en sus casas. Sus familiares están desesperados”.

Este martes, el diario guayaquileño El Universo publicó que en la urbe han comenzado a aparecer cadáveres abandonados en varias esquinas, aceras, portales y depósitos de basura.

La semana pasada, en una entrevista radial, la ministra de Gobierno, María Paula Romo, informó que entre el 24 y el 26 de marzo las autoridades recogieron 100 cadáveres, todos en Guayaquil.

La ministra señaló que entre los fallecidos había muertos por coronavirus y otras causas, entre ellos por “problemas respiratorios”, por lo que para la recolección de los cadáveres se sigue, en todos los casos, el protocolo para víctimas fatales de la pandemia.

El gobernador de la provincia del Guayas, Pedro Pablo Duarte, informó, además, que se aumentó el número de vehículos de Medicina Legal para recoger a los muertos en las viviendas.

Jorge Wated, presidente del directorio de BanEcuador y el encargado por Moreno para hacerse cargo del tema de los fallecidos, informó este martes que autorizaron a las funerarias para que trabajen “a toda hora”, incluso más allá del horario del toque de queda que rige en el país (de 14:00 a 05:00 horas), sin necesidad de “salvoconducto”. Además, prometió la agilización del proceso para “retirar a fallecidos en domicilios y entregar certificados de defunción a los familiares”; sin embargo, señaló que este proceso se mantendrá llamando al ECU911, servicio del que tanto se han quejado los ciudadanos.

Este lunes, la ministra Romo anunció, además, que las autoridades emitirán un informe semanal de “mortalidad”, en el que brindarán detalles de las cifras de defunciones y sus causas.

Fuerte situación

La situación en los hospitales también ha llegado a niveles críticos. En los exteriores de nosocomios en Guayaquil se han apostado muchos ciudadanos con síntomas.

A algunos de estos pacientes, el personal de salud ha optado por asistirlos con tanques de oxígeno en los pasillos o partes exteriores de los centros de salud.

Sobre la situación de los médicos, enfermeros y demás personal de salud, recién el pasado 26 de marzo, luego de las denuncias de estos trabajadores, el nuevo ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, informó que dotaron de trajes de bioseguridad a estos servidores para atender la emergencia.

Mientras, Sonnenholzner anunció la contratación de más de 400 médicos para atender la emergencia, así como 69 millones de dólares para insumos médicos y equipamiento de seguridad para trabajadores de la salud, y 115 millones de dólares para equipamiento de unidades de cuidado intensivo y pruebas. Esto, luego que el año pasado, dentro del Plan de Prosperidad 2018-2021 y al Plan de Optimización de la Función Ejecutiva, fueran despedidos más de 2.500 trabajadores del sector de la salud, según denunció  la Organización Sindical Única Nacional de Trabajadores del Ministerio de Salud Pública (Osuntramsa).

Esta emergencia sanitaria en el país, además, ha quebrado los ánimos de los periodistas que han salido a cubrir las noticias de la emergencia sanitaria.

En una transmisión en vivo para RTS, el periodista ecuatoriano Carlos Julio Gurumendi, que narraba sobre una acción religiosa por la situación de la emergencia del coronavirus, frente a la iglesia de la parroquia Chongón de Guayaquil, no aguantó y soltó el llanto.

El reportero fue excusado por el presentador: “Al igual que todos, él también está afectado por todo lo que está sucediendo”, dijo.

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