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Yvonne Reyes
11 de May 2020

Debido al confinamiento de personas ha aumentado capacidad de detectar ruido sísmico

Lo anterior se establece en un estudio internacional que estudia la disminución del ruido sísmico, en el cual participan investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México.
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El confinamiento de las personas alrededor del mundo por la contingencia sanitaria, ha permitido aumentar la capacidad para detectar sismos y microsismos.

Lo anterior se establece en un estudio internacional que estudia la disminución del ruido sísmico, en el cual participan investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En la investigación colaboran el Centro de Geociencias (CGeo) campus Juriquilla y el Servicio Sismológico Nacional (SSN), a cargo del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional, y más de 50 expertos alrededor del planeta, y tendrá impacto en diferentes áreas de la ciencia, como la ecología, la sociología y la economía.

“Con las excepcionales condiciones presentes, la investigación en torno a la variación del ruido sísmico podría ser útil para analizar procesos sociales con un enfoque multidisciplinario”, afirmó Lucía Capra, directora de CGeo.

Por su parte, Víctor Hugo Márquez, investigador asociado, Raphael de Plaen, investigador posdoctoral, ambos del CGeo, y Xyoli Pérez, jefa del SSN, son los científicos que representan a México y a la UNAM en este proyecto, convocado por expertos de Bélgica.

Explicó que el ruido sísmico no se escucha; se conforma por vibraciones que se propagan dentro del suelo y que “meten una señal” en los sismómetros, afectando su desempeño.

Indicó que desde que inicio la contingencia en México, a mediados de marzo, disminuyeron los niveles del ruido sísmico, que se registra en una banda de frecuencia específica y en los días de la semana laborables, durante el día, “por eso estamos seguros que se relacionan exclusivamente con la actividad humana”.

Esta disminución progresiva del ruido antropogénico es una tendencia en el mundo, por lo que se convocó a más de 50 expertos de 26 países, que utilizan datos de sismómetros instalados en ciudades como Londres, Nueva York y Los Ángeles.

Previo a la pandemia, los universitarios ya tenían instalada una red de alta densidad de sismómetros de bajo costo en la ciudad de Querétaro. “Esos sensores se destinaban a otro tipo de estudios, y ahora con la contingencia surgió la oportunidad de hacer nuevas investigaciones e interpretaciones. Después de la Ciudad de México, la capital queretana es una de las urbes más equipadas en cuanto a red sísmica”, refirió Capra.

Dijo que hasta el momento en el centro de la ciudad de Querétaro ha disminuido 40 por ciento el ruido sísmico; las estaciones en las afueras de la urbe marcan una disminución menor porque normalmente no tienen tanto ruido.

En Puebla, precisó, ha disminuido hasta 50%, y en Ciudad de México cerca de 30%, en una estación ubicada en Ciudad Universitaria.

En tanto, Víctor Hugo Márquez detalló que en días pasados se registró un sismo en la zona de Guerrero, que por la distancia y magnitud (5) “no sería fácil de diferenciar o separar del ruido sísmico en las estaciones de Querétaro, sobre todo en el centro de la ciudad, pero ahora logramos identificarlo sin la necesidad de filtros, con la señal tal cual llega”.

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