Efekto TV
Miércoles 21 de Agosto 2019 00:00:00

Balneario de San Juan de Aragón, opción para vacacionistas en la ciudad


Crédito: Gen_Metropolitano,
Autor
|
19 de Abril 2019
|

Por Héctor Álvarez

México, 19 Abr (Notimex).- La cara del pequeño Esteban Balderas se iluminó cuando el trabajador de la Secretaría del Medio Ambiente capitalina, Armando Romero, le confirmó que sólo tenía que esperar a que avanzara la fila para acceder al Balneario de San Juan de Aragón.

Es Viernes Santo y el ingreso esta zona del Bosque de Aragón comenzó desde las 08:00 horas; se han registrado filas de entre 30 y 40 personas máximo, debido a que la reciente apertura de otros balnearios en la Ciudad de México permitió desahogar la afluencia que se registró en años anteriores.

Esteban tiene siete años, su papá, Mario, relata que desde temprano estaba desesperado por salir de su casa, en Ecatepec, Estado de México, para venir a nadar, y en el lugar, se suelta de la mano de su padre para preguntar al joven del altavoz, Armando Romero, si esa es la fila para entrar. La respuesta lo pone feliz.

“¿Y sí vamos a entrar?”, vuelve a preguntar Esteban, quien al recibir el sí, sonríe, brinca y muestra desesperación porque avance más rápido la revisión y el acceso a la zona, mientras su padre dibuja una sonrisa de satisfacción.

El Balneario de San Juan de Aragón fue reinaugurado el pasado 9 de abril de 2017, cuenta con dos albercas, una semiolímpica y otra conocida como “de usos múltiples”, que es la única en la capital del país con rampas de acceso universal con sillas de ruedas sumergibles para personas con discapacidad.

La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México habilitó el área como un espacio sustentable; instaló paneles solares que permiten mantener la temperatura del agua en las albercas y vestidores; así como un sistema ahorrador del líquido en las regaderas.

El balneario tiene también dos canchas de fútbol (rápido y 7), dos de frontón, una palapa de usos múltiples, camastros y hamacas, que son accesibles para los usuarios con sólo mostrar una identificación.

En temporada normal, las albercas del lugar son utilizadas para impartir clases de natación y waterpolo, en las mañanas para adultos y en las tardes para niños, aunque por ahora se suspendieron hasta la primera semana de mayo.

De acuerdo con el personal de la Secretaría del Medio Ambiente asignado al lugar, el balneario tiene capacidad para tres mil personas, pero no ha alcanzado su cupo máximo, en virtud de que en las últimas semanas se reinauguraron otros espacios similares en el Bordo de Xochiaca y en la zona de Iztapalapa.

Con un horario de 08:00 a 18:00 horas en estos días de asueto, el centro recreativo registró ayer una entrada de mil 800 personas, y se prevé que entre viernes, sábado y domingo presente un aumento en el número de visitantes de entre cinco mil 500 o seis mil.

Los precios de entrada a este lugar son de 26 pesos para niños de tres a 10 años; 37 para quienes tienen entre 11 y 15 años; 42 para los de 16 a 18 años, y 64 pesos para los mayores de edad.

El Balneario, considerado área de valor ambiental, cuenta con personal de Protección Civil, paramédicos, salvavidas y una oficina móvil del Ministerio Público para hacer frente a cualquier eventualidad.

Para una mayor seguridad, a la entrada existen “filtros” de revisión para evitar la entrada con objetos de vidrio, punzocortantes, latas, aerosoles, bloqueadores, juguetes acuáticos y bebidas alcohólicas.

Al lugar vienen principalmente familias que viven en la zona de San Juan de Aragón, Nezahualcóyotl y Ecatepec, en el Estado de México, pero también ha habido gente que llega de las alcaldías de Milpa Alta y Tláhuac, pues lo toman como una excursión.

En los camastros, como es costumbre, las madres se disponen a tener listas las viandas que ofrecerán a la familia, que consisten en sandwiches, ensalada de atún, arroz con huevo duro y frijoles, aunque previamente se abrieron las bolsas de papas, cacahuates y los refrescos.

Víctor Manuel Medina Reyes vino este viernes Santo por primera vez con su familia y reconoció que el lugar lo sorprendió, pues no esperaba que el balneario estuviese limpio, en orden y contara con todas las medidas preventivas y de seguridad para los usuarios.

Mencionó que tradicionalmente acudía con su familia al balneario del Centro Vacacional de Oaxtepec, en Morelos, o a algún otro en el estado de Hidalgo, pero por cuestiones económicas decidieron experimentar en San Juan de Aragón y fue de su agrado, aunque opinó que quizá falta le faltan algunos toboganes.

Víctor Manuel llegó acompañado por sus suegros, su esposa, dos hijas y el pequeño Jorge, de cinco años, quien a diferencia de otros menores, evita acercarse a la orilla de la alberca y llora cuando le dicen que lo van a aventar a la piscina.

“Viejo chillón”, le grita la abuela, de nombre Lilia, para provocar aún más el llanto del menor.

Mientras, a unos metros, tras haber sorteado lo que para él era una larga fila, el pequeño Esteban juega con su papá a hacer “bucitos” y asegura que el balneario de San Juan de Aragón “está bien padre… ojalá podamos venir más seguido”.

 -Fin de nota-

NTX/HAF/ART/TURISMO15

Encuentra más notas sobre