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Raúl Sánchez Carrillo
10 de Nov 2020

De Oficio Reportero

La barbarie, como la humedad

La venta de droga en la Ciudad de México y muy muy superior a lo que se ha creído y la incapacidad para detener a asesinos y a lo que cometen, también en superior a lo que se cree.
La barbarie, como la humedad

De Oficio Reportero |

POR: RAUL SANCHEZ CARRILLO

Los asesinatos que durante décadas han caracterizado a los ajustes de cuentas entre bandas de narcotraficantes, se dieron por décadas sin mayor posibilidad, como ahora, de que las autoridades de los tres niveles de gobierno, pudieran detenerlas.

Pasaron a sumarse en una cuenta que nunca se aclaró.

Sin embargo, al paso del tiempo, las cosas tomaron un curso más dramático que el de cuerpos balaceados. No hace más de siete años, en un salón de fiestas en Morelia, Michoacán, fueron depositadas 8 cabezas humanas que, habían sido desprendidas de sus respectivos cuerpos, mediante hachazos o con duros golpes de machete.

El escándalo no esperó. Estallo en todo el país y en el exterior, como la primera página de un voluminoso cada día mas, libro de la barbarie. Con rapidez, comenzaron a aparecer cuerpos desmembrados, en bolsas de plástico, envueltos en cobijas. Tirados de forma indistinta en ciudades, carreteras, en sembradíos. Por todos lados.

La dinámica de la barbarie lejos de disminuir su intensidad, la ha venido aumentando, Incinerados, cientos si no que miles de fosas clandestinas en lugares que serian comparados con auténticos pueblos quietos.

Guanajuato, el ejemplo mas relevante de cientos de fosas clandestinas, Michoacán, Guerrero, Nayarit, Sinaloa, Chihuahua, Ciudad Juárez, Jalisco y muchos estados más, son las catacumbas del siglo 21. Por ahora miles, entre desaparecidos y cuerpos localizados en fosas clandestinas, se puede  definir la competencia de las bandas para eliminar enemigos, y la incompetencia de las autoridades que, rebasadas por madres desesperadas, se han convertido en localizadoras de depósitos de víctimas.

Un subsecretaría de Derechos Humanos que encabeza Alejandro Encinas, ha sido rebasada por las demandas de mujeres que buscan a sus esposos, hijos que buscan a sus padres , madres que buscan a sus hijos o hermanos que buscan a quienes ya no están con ellos, hace uno, dos o mas años o incluso meses.

Una barbarie que ya ahora, es panorama con cuerpos colgados de puentes peatonales o vehiculares de cuyos cuellos, penden  letreros de aviso de bandas que con esas muestras fehacientes, advierten a sus adversarios, a los soplones o traidores a la organización a la que pertenezcan o incluso a las autoridades que los persiguen.

Lo mimo matan a comandantes de policías estatales o municipales, a ex comandantes de plazas en disputas de las bandas. A síndicos, a periodistas, a defensoras o defensores de los Derechos Humanos.

Y ahora, asesina  y descuartizan a dos adolescentes mazahuas, en una vecindad de las calles  de Cuba en pleno centro de la Ciudad de México, Nadie en esa vecindad marcada con el numero 86 , dice nada. Nadie oyó nada y nadie se atreve a decir nada. Si  embargo, el piso de la escalera que lleva a la vivienda donde fueron victimados, tiene los escurrimientos de sangre en los escalones por donde incluso en cajas, fueron sacados.

La Barbarie sigue adelante y dos verdades también.

La venta de droga en la Ciudad de México y muy muy superior a lo que se ha creído y la incapacidad para detener a asesinos y a lo que cometen, también en superior a lo que se cree.

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