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  • MARTES 21 DE AGOSTO DE 2018
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  • El residencial San José, ubicado en Tlalpan y Zapata, había sido entregado recientemente a sus dueños. Foto: Archivo Cuartoscuro
  • Esta es la oportunidad para reconstruirnos desde la raíz
  • Cabe duda, la actitud que la gran urbe capitalina requiere es resiliente, es decir, esa capacidad de levantarnos tras aprender lecciones, de empezar otra vez con nuevos bríos, con más conocimiento, como una sociedad íntegra y empoderada, y también aplica la habilidad de recuperarnos rápidamente de los impactos que sufra el sistema. Para ello es fundamental, como primer paso, entender qué es la resiliencia urbana y cómo se construye. Aquí te damos los 10 principales ingredientes de esta receta de reconstrucción.

    1.- PLANEACIÓN

    Los teóricos de la resiliencia urbana conciben a las ciudades como grandes sistemas vivos y dinámicos, igual que lo es un cuerpo humano. Así, si para curar una enfermedad es necesario conocer mucho más que los síntomas, para apostar por una reconstrucción resiliente es imperativo conocer el origen de los grandes desafíos que tiene la ciudad.

    El terremoto expuso algunas deficiencias de ese sistema dinámico, pero es necesario profundizar a fin de obtener información, diagnósticos y datos que revelen cuáles son los grandes males que se deben erradicar antes de poner nuevos cimientos. La corrupción, la sobreexplotación de recursos naturales, la falta de transparencia, la ausencia de políticas públicas con perspectiva de derechos humanos y, sobre todo, la falta de planeación en el desarrollo urbano son algunos de estos cánceres que deben ser eliminados definitivamente antes de iniciar la reconstrucción.

    2.- INVERSIÓN

    Por cada dólar invertido en la prevención y la preparación para desastres, se calcula que se ahorran entre cinco y diez dólares en pérdidas económicas cuando estos ocurren. Debemos recordar que hay soluciones relativamente sencillas y económicas que pueden ser altamente efectivas, y que apuestan por la calidad de vida de las y los ciudadanos. Elaborar los estudios y diagnósticos necesarios, referidos en el punto 1, permitirá optimizar el uso de los recursos y, por tanto, se podrá hacer más con menos, generando a la vez un mayor interés de los inversionistas.

    3.- SOSTENIBILIDAD
    Reconstruir es la oportunidad para proyectar edificaciones e infraestructuras más sostenibles. Diseñar ciudades que apuesten por la agricultura urbana, la captación de agua de lluvia, calles y avenidas más caminables, infraestructura ciclista o para vehículos de bajas emisiones, edificios inteligentes y autosustentables; además, al estar en una zona sísmica y considerando la naturaleza inestable del suelo, la Ciudad de México requiere que se construya siempre pensando en incluir la tecnología que nos permita mantenernos en pie en los próximos sismos.

    4.- TRANSPARENCIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS
    Es indispensable la participación y exigencia de la ciudadanía con la finalidad de que el uso de los fondos para la reconstrucción y las donaciones sean públicos, y se transparente el manejo de dichos recursos. Las y los ciudadanos –mediante las herramientas que ya existen, como los institutos de acceso a la información pública y el diseño de nuevos mecanismos– pueden dar seguimiento al uso del dinero. Vale la pena también que los medios de comunicación enfoquen sus esfuerzos en dar a conocer las irregularidades y casos de corrupción (cuando los haya), además de que la ciudadanía exija a los tres poderes de la unión que cada uno cumpla sus funciones con el propósito de erradicar el peor cáncer social de una ciudad: la corrupción.

    5.- ACCESIBILIDAD
    Pensar en todas las personas es clave para diseñar una ciudad sostenible. Ahora que la tragedia nos permitirá reconstruir buena parte de la ciudad, es una oportunidad para considerar la accesibilidad como un principio urbano básico, pues el derecho a la ciudad se debe basar en la no discriminación. Calles, infraestructura y viviendas accesibles son indispensables para una ciudad resiliente.

    6.- PARTICIPACIÓN CIUDADANA
    El ingrediente más importante son las personas, las que le dan vida a una ciudad. La participación ciudadana, más allá de la vigilancia, con la generación de nuevas propuestas y nuevas dinámicas de integración, harán que avances importantes que se han tenido en el pasado, como el presupuesto participativo, realmente comiencen a funcionar para levantar, como una gran ave fénix, a nuestra amada Ciudad de México.

    AUTOR: ELIZABETH PALACIOS

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