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Copal, arte zapoteco y animales fantásticos llegan a la Ciudad de México


Crédito: Gen_Metropolitano,
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19 de Abril 2019
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Por Mariángel Calderón

México, 17 Abr (Notimex).- Desde tiempos ancestrales, cuando un niño mexicano nacía, se le asignaban dos animales que lo protegían, uno por el día y otro por el año de nacimiento, esos animales resguardaban el andar de los seres humanos a lo largo de su vida y, en la tradición zapoteca, cada niño contaba con una talla en madera de copal dando vida a los renombrados alebrijes.

El maestro artesano Jacobo Ángeles, originario de San Martín Tilcajete, en Oaxaca, explicó a Notimex que los alebrijes que dan vida con sus manos se trabajan con madera de copal y se adornan con códices zapotecos de la región, además, se les dan color con pigmentos naturales y minerales

Con estos trabajos Don Jacobo busca conservar la manera ancestral de realizar las piezas debido a que es una forma de conservar la cultura zapoteca antigua, “hemos llevado estas formas a nuestros alebrijes, a nuestras piezas, a nuestras tonas y nuestros nahuales”.

Explicó que el arte zapoteco tiene dos características fundamentales; la primera, dijo, es que son de colores naturales, en tanto que la segunda es el uso de madera de copal, que es un material considerado como sagrado para usos rituales y ceremonias.

Además, destacó la iconografía de estos trabajos, ya que cada uno de los trazos tiene un profundo significado, cada animal representa un elemento del calendario zapoteco y aún quedan vestigios de esta cosmovisión en Monte Albán, Mitla y Santo Domingo.

A su vez, dijo que en su comunidad, cuando nace un niño se le asigna un nombre relacionado con animales, ello, con base en el calendario del Tonalpohualli, estos animales se les conoce como tona o nahual, aunque comúnmente se les llama alebrijes, que es la representación de al menos dos animales en uno.

En ese sentido, detalló que los niños al nacer reciben un animal por el día en el que nacen, y otro por el año en el que vienen al mundo; así, se trata de dos animales denominados como tona o nahual, con lo que los alebrijes son la suma de los nombres que asignan a las personas.

Los tonas son los animales protectores y el nahual es cuando estos animales ya son perceptibles para las personas; además, para trabajar el copal se realizan rituales; uno cuando se siembra el copal, otro cuando se cosecha y otro cuando se recibe el animal protector.

Así, cuando nace un niño, se le talla un animal pequeño con dicha madera para colgarlo al cuello; sin embargo, elaborar una pieza puede llevar desde unos pocos meses hasta tres años, que son las de gran formato; sin embargo, las más comerciales, se pueden elaborar en unas dos semanas hasta un mes.

Expuso que la asignación de estos animales de poder se realiza con base en el calendario Tonalpohualli, así se determinan el animal protector y las cualidades que tienen las personas al nacer.

Don Jacobo añadió que desde tiempos ancestrales se maneja el concepto de La Guelaguetza, que tiene más bien que ver con el trabajo colectivo y no con una celebración oaxaqueña específica; así, en el Taller de Jacobo y María Ángeles, dirigido por los maestros Jacobo Ángeles y María Mendoza, se maneja esta misma cosmovisión.

De esta manera, el colectivo integra a 15 pueblos de la comunidad, quienes comparten conocimientos y realizan trabajo colaborativo, “la fórmula es enseñar lo que sabes, compartir lo que tienes y contribuir con tu comunidad”.

Así, explicó, “enseñamos lo que sabemos, nuestros oficios, nuestras recetas, todas nuestras costumbres y tradiciones, compartimos cuando alguien sufre, cuando alguien muere se les ayuda a enterrar a su difunto, también cuando alguien se casa o tiene un bautizo”.

Abundó que se contribuye con el pueblo al hacer tequio, que es un trabajo que se hace para la comunidad sin que te paguen, todo eso se llama La Guelaguetza, que no es solo el compartir.

Así, en el taller en donde trabajan unas 160 personas, se aplican esos principios, cuando se compra una obra de arte, se le da vida al taller, a las raíces, “este es un proyecto de palo que habla, un proyecto del rescate al copal, a la semilla, en los últimos años se han generado muchos artistas de alebrijes, tenemos que preocuparnos por nuestra materia prima, por sembrar y reforestar.

En ese sentido, expuso que en el Taller se fomenta la sustentabilidad ambiental al contar con viveros que producen unos 15 mil árboles de copal, los cuales son plantados y cuidados por los miembros de la misma comunidad, ello, se realiza desde hace unos 25 años en el pueblo y unos 15 años con el taller.

Con ello, detalló, se han sembrado alrededor de 100 mil árboles, “el trabajo no es sembrarlos, es mantenerlos, cuidarlos, darles agua, en una región seca como en la que vivimos necesitamos cosechar el agua, y eso requiere recursos, los cuales lo obtenemos con la venta de nuestro arte”.

En su oportunidad, el director Comercial de Galería Yawí, Jerónimo Martínez, explicó que la muestra consiste en la exposición de 25 piezas de los maestros Jacobo y María Ángeles, quienes inspiraron la película de Coco y además buscan que el arte popular mexicano trascienda a arte nacional; así, cuentan con una Academia de las Artes Populares, y un proyecto para salvaguardar el material.

Así, la Fundación Yawí busca apoyar a los artistas de San Martín Tilcajete, sin embargo, se han realizado trabajos previos de apoyo para desarrollo de arte en comunidades de Jalisco, Nayarit y Oaxaca, de lo que se trata, explicó a Notimex, es de visibilizar el arte mexicano y darle la importancia que se merece.

La muestra, que estará abierta al público en el Hotel Presidente Intercontinental Polanco en la Ciudad de México hasta el 10 de junio próximo, llegará después a otras ciudades del país con el trabajo de artistas locales, a quienes la fundación ofrece apoyos; de esta manera, la muestra consiste en unas 25 piezas de Jacobo y María Ángeles y 26 piezas de artistas de San Martín a quienes se apoya con becas.

Hay alebrijes de cartonería, papel y otros tipos de madera, pero el endémico, el que cuenta con el mayor reconocimiento, es el de San Martín Tilcajete, en Oaxaca, “no son los alebrijes de cartón barnizados que todo el mundo conoce, son de madera de copal, tienen meses de trabajo”.

Finalizó que de alguna manera, “los alebrijes de cartón son como las piñatas, tienen una base más endeble, se pueden corroer con el tiempo, no son tanto obras de arte como las de Don Jacobo y el taller”.

-Fin de Nota-

NTX/MCC/HTV

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